Ávila

 

Quiero descubrirte.

Desde los cuatro postes te observo, ciudad medieval, el mejor recinto amurallado del mundo, con ochenta y ocho torreones, y nueve puertas, de estilo medieval. 

Lo gris de la piedra hace resaltar más tu cielo azul.

Próxima al río Adaja se levanta la ermita de San Segundo, dedicada al primer obispo de Ávila

Camino por la zona norte y contemplo el esplendor de la muralla, la Espadaña del Carmen, hasta llegar a la basílica de San Vicente, de una gran belleza, de estilo románico.

Accedo por el arco del peso y la harina al interior amurallado y diviso la Catedral, de estilo gótico. Construida como templo y fortaleza, el ábside es uno de los cubos de la muralla.

Callejeando observo bellas plazas y palacios del siglo XVI, en sus fachadas, escudos nobiliarios, hoy hoteles y restaurantes donde degustar manjares.

Salgo por el arco del Alcazar para contemplar la plaza del Mercado Grande, la Estatua de Santa Teresa, y la Iglesia de San Pedro.

Continúo por el paseo del Rastro, y me embeleso con el valle Amblés, hasta adentrarme en la iglesia de la Santa, lugar donde nació Teresa de Jesús, anhelo espiritual, universal, doctora de la Iglesia.

Extramuros, la ciudad de Ávila evoca a los Reyes Católicos, tan hermanados con Granada, allí construyeron la Catedral y descansan sus restos.

En Ávila levantaron el Convento de Santo Tomás, joya de la arquitectura gótica, su residencia de verano, y última morada de su hijo el príncipe Don Juan.

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